Comprar en Villafranqueza: Guía con precios, transporte y vida local
Vivir en Villafranqueza es apostar por la tranquilidad residencial a un paso de la bulliciosa Alicante. Este barrio, que conserva su esencia de pueblo, ofrece una calidad de vida relajada con todas las comodidades necesarias. Aquí, las casas bajas y las calles arboladas te invitan a un ritmo diferente, ideal para quienes buscan un refugio sin alejarse demasiado de la ciudad.
Precios de venta en Villafranqueza (actualizado 2025)
El precio medio del metro cuadrado en Villafranqueza se sitúa alrededor de los 1.500 €/m², un valor atractivo si lo comparamos con otras zonas de Alicante. Puedes encontrar pisos de tres habitaciones en buen estado desde 120.000 €, o chalets adosados con jardín desde 200.000 €. La zona cercana a la Plaza de la Constitución suele tener propiedades con un encanto más tradicional.
Ventajas y desventajas de comprar en Villafranqueza
- Ventajas:
- Tranquilidad: Un ambiente familiar con poco ruido, perfecto para desconectar.
- Espacios verdes: Proximidad a zonas como el Parque Lo Morant, un pulmón verde a pocos minutos.
- Precios asequibles: Mayor capacidad de compra que en el centro de Alicante.
- Desventajas:
- Menos vida nocturna: Si buscas bares y discotecas, tendrás que ir al centro.
- Opciones de ocio limitadas: La oferta cultural es menor en comparación con otras áreas.
Transporte público en Villafranqueza
Moverse por Villafranqueza y hacia Alicante es bastante sencillo. Varias líneas de autobús urbano conectan el barrio con el centro y otras zonas clave:
- La línea 08 te lleva directamente a la Plaza de los Luceros en unos 20-25 minutos.
- La línea 13 conecta con la estación de autobuses y el Mercado Central.
La frecuencia es buena, especialmente en horas punta, asegurando una buena conexión sin necesidad de coche particular.
Villafranqueza: Un toque rural con historia y sabor local
Una de las peculiaridades de Villafranqueza es su pasado agrícola. Aún se pueden encontrar restos de antiguas fincas y casas de campo que le dan un carácter especial. La Ermita de San Roque, un pequeño edificio de principios del siglo XX, es un punto de referencia cultural que acoge las fiestas populares. No dejes de visitar los pequeños comercios de toda la vida, como la panadería de la Calle Mayor, donde podrás probar dulces caseros de receta antigua y un sabor inigualable.