Calella en Barcelona: La joya de la Costa del Maresme con un ambiente familiar y playas infinitas
¿Buscas un lugar donde el sol, la playa y un ambiente acogedor se combinen a la perfección? Calella, en la hermosa Costa del Maresme, es ese sitio. Este barrio costero, conocido por sus extensas playas de arena dorada y su animado paseo marítimo, ofrece una calidad de vida envidiable. Aquí, las familias encuentran un paraíso y los amantes de la tranquilidad, un refugio.
Precios de alquiler en Calella (actualizado 2026)
Alquilar en Calella se adapta a diferentes bolsillos. Puedes encontrar pisos de dos habitaciones por unos 750 euros al mes, especialmente en zonas cercanas a la Riera Capaspre, que tienen edificios más modernos de los 2000. Los apartamentos con vistas al mar en el Paseo Manuel Puigvert pueden rondar los 1.000-1.200 euros, ofreciendo balcones con vistas espectaculares y una brisa marina constante. Los pisos céntricos cerca de la calle de la Iglesia, con ese encanto de los 70, se sitúan en torno a los 850 euros, con servicios a un paso.
Vivir en Calella: Lo que debes saber
Calella tiene muchos puntos a favor. Sus playas de arena fina, como la Playa Gran o la Playa de Garbí, son perfectas para disfrutar del Mediterráneo, con accesos fáciles y servicios como chiringuitos y duchas. El ambiente es familiar y tranquilo, ideal para pasear con niños o simplemente relajarse. Además, la oferta de ocio y restauración es amplia, con terrazas y restaurantes donde saborear buen pescado fresco.
Sin embargo, en los meses de verano, la afluencia de turistas puede ser bastante alta, especialmente en la zona del paseo marítimo y las calles comerciales como la calle Sant Josep. Esto puede generar más ruido y movimiento. Si buscas total tranquilidad, quizás quieras alejarte un poco del centro en temporada alta.
Transporte público en Calella
Moverse por Calella y sus alrededores es bastante cómodo. La Estación de Calella de Rodalies (R1) te conecta directamente con Barcelona, con trenes cada 30 minutos que llegan a la estación de Plaça de Catalunya en poco más de una hora. Esto es perfecto para quienes trabajan en la ciudad pero prefieren la tranquilidad de la costa. Además, varias líneas de autobús de la compañía Sagalés, como la que va a Pineda de Mar y Malgrat de Mar, conectan Calella con pueblos cercanos y otros puntos del Maresme. Dentro del pueblo, puedes ir andando a casi todas partes o usar la red de carriles bici que recorre el paseo marítimo.
Calella: Más allá de la playa, un barrio con historia marítima
Calella no es solo sol y playa; su historia como puerto pesquero se respira en cada rincón. El Faro de Calella, con su silueta emblemática que data de 1859, ofrece unas vistas panorámicas impresionantes de la costa y es un lugar ideal para un atardecer. El casco antiguo, con sus calles estrechas y empedradas alrededor de la Iglesia de Santa María y Sant Nicolau, construida en el siglo XVI, te transporta a otra época. Pasear por la calle de l'Església es como un viaje en el tiempo, con sus fachadas antiguas y tiendas de toda la vida. Incluso el Museu del Turisme, ubicado en una casa señorial del siglo XVIII, te permite conocer la evolución del turismo en la zona. Es una muestra de la transformación de un pueblo pesquero a un destino turístico consolidado.