Montgoda en Lloret de Mar: Tranquilidad y calas escondidas
Vivir en Montgoda, en el corazón de Lloret de Mar, es sinónimo de disfrutar de la calma de la Costa Brava, pero con la energía de la ciudad a un paso. Este barrio residencial es conocido por sus vistas al mar Mediterráneo y sus casas con jardín.
Precios de alquiler en Montgoda (actualizado 2026)
Los precios de alquiler en Montgoda varían bastante, dependiendo de la cercanía al mar y el tamaño de la propiedad. Un piso de dos habitaciones suele rondar los 800-1200 euros, mientras que casas más grandes con piscina pueden superar los 2000 euros. La demanda suele ser alta durante los meses de verano.
Ventajas y desventajas de vivir en Montgoda
Montgoda ofrece un estilo de vida relajado, ideal para quienes buscan escapar del bullicio. La proximidad a la Cala Canyelles y sus aguas cristalinas es una gran ventaja. Sin embargo, su carácter residencial implica menos opciones de ocio nocturno y restaurantes que en el centro de Lloret.
- Ventajas:
- Acceso directo a calas tranquilas y poco concurridas.
- Ambiente familiar y seguro.
- Naturaleza y zonas verdes para pasear.
- Desventajas:
- Mayor dependencia del coche para compras grandes.
- Menos oferta de transporte público directo.
- Pocas opciones de ocio y restauración dentro del propio barrio.
Transporte público en Montgoda
Moverse por Montgoda es más cómodo en coche, pero no imposible sin él. Hay una línea de autobús local (L3) que conecta el barrio con el centro de Lloret de Mar y su estación de autobuses, que ofrece rutas a Barcelona y Girona. La parada principal se encuentra en la Avenida de la Montgoda, cerca del Hotel Cala Canyelles.
Calas secretas y naturaleza en Montgoda
Montgoda es un paraíso para los amantes de la naturaleza y las calas. Además de la popular Cala Canyelles, con su pequeño puerto deportivo, puedes descubrir la Cala Llevadó. Esta cala, más escondida, es perfecta para hacer snorkel y disfrutar de la tranquilidad, con sus pequeñas cuevas y acantilados que ofrecen vistas espectaculares. El Camí de Ronda pasa por el barrio, ofreciendo rutas escénicas para caminar o correr junto al mar.