Comprar en Casco Antiguo, Alcorcón: Un viaje al corazón histórico y tranquilo
El Casco Antiguo de Alcorcón es ese rincón donde el tiempo parece ir a otro ritmo. Aquí, las calles peatonales invitan a pasear sin prisas y las fachadas conservan la esencia de siempre. Es un barrio ideal si buscas un ambiente más auténtico y una vida de barrio con todas las letras.
Precios de venta en Casco Antiguo, Alcorcón (actualizado 2026)
El precio medio de los pisos en el Casco Antiguo de Alcorcón ronda los 2.100 €/m². Los apartamentos de dos habitaciones cerca de la Plaza de los Reyes suelen oscilar entre 180.000 y 220.000 euros, mientras que los pisos más grandes con tres dormitorios en la Calle Mayor pueden alcanzar los 280.000 euros. Las viviendas más antiguas, con el encanto de los techos altos y las vigas de madera, ofrecen precios competitivos.
Ventajas y desventajas de comprar en Casco Antiguo
Una de las mayores ventajas es su ambiente comunitario y la tranquilidad, a pesar de estar en el centro. Tienes todo a mano: comercios tradicionales, el Mercado de Alcorcón y varios parques pequeños. Sin embargo, encontrar aparcamiento puede ser un desafío y las fincas suelen ser más antiguas, lo que a veces implica reformas.
Transporte público en Casco Antiguo
Moverte por el Casco Antiguo y el resto de Alcorcón es bastante sencillo. La estación de Metro Alcorcón Central (Línea 12 MetroSur y Cercanías C-5) está a solo 10 minutos a pie de la Plaza de España, conectando directamente con Atocha en unos 25 minutos. Además, varias líneas de autobús urbano e interurbano, como la 516 o la 450, tienen paradas estratégicas por la Calle Mayor y la Calle de la Iglesia, facilitando el acceso a Madrid y municipios cercanos.
Paseando por la historia: El encanto del Casco Antiguo
El Casco Antiguo de Alcorcón es un verdadero tesoro. Aquí no solo compras un piso, compras un pedazo de historia. La Iglesia de Santa María la Blanca, con su torre mudéjar del siglo XV, es un punto de referencia que define el carácter del barrio. Las estrechas calles que la rodean, como la Calle de la Iglesia o la Calle del Horno, aún conservan el trazado medieval. Es un placer perderse por ellas y descubrir los pequeños comercios de toda la vida y las plazas escondidas como la Plaza de la Constitución, un lugar perfecto para tomar un café.