Pacífico en Madrid: Tranquilidad residencial a un paso del Retiro
Vivir en el barrio de Pacífico es disfrutar de la calma de una zona residencial sin renunciar a la buena conexión con el centro de Madrid. Es un barrio que equilibra la vida familiar con la cercanía a puntos clave de la ciudad. Aquí, la rutina diaria se mezcla con paseos por el Retiro y la comodidad de tener todo a mano.
Precios de venta en Pacífico (actualizado 2026)
El precio medio de la vivienda en Pacífico se sitúa alrededor de 4.500 €/m². Los pisos con vistas al Retiro o en fincas históricas pueden superar los 5.500 €/m², mientras que las propiedades más modestas, especialmente en las zonas más alejadas del parque, pueden encontrarse por debajo de los 3.800 €/m². Los apartamentos de una o dos habitaciones son los más demandados, ideales para parejas o inversores.
Vivir en Pacífico: Lo que debes saber antes de comprar
Una de las mayores ventajas de Pacífico es su ubicación. Estar junto al Parque del Retiro significa tener un pulmón verde inmenso para disfrutar de paseos, deporte o simplemente relajarse. El barrio también cuenta con una excelente oferta de colegios, como el CEIP Menéndez Pelayo y el Colegio Ntra. Sra. de Atocha, lo que lo hace ideal para familias. La desventaja principal podría ser el precio, que puede ser algo elevado en las zonas más cercanas al Retiro, y la escasez de obra nueva.
Transporte público en Pacífico
Moverse por Pacífico es muy fácil gracias a su completa red de transporte público. La estación de Metro Pacífico (Líneas 1 y 6) te conecta directamente con la Puerta del Sol en menos de 10 minutos o con la Ciudad Universitaria. Además, la cercana estación de Atocha Renfe ofrece trenes de Cercanías, AVE y numerosas líneas de autobús, como la 10 y la 32, que recorren todo Madrid. Siempre hay opciones para llegar a cualquier punto de la ciudad.
Historia y arquitectura del Pacífico madrileño
Pacífico es un barrio con historia, nacido de la expansión de Madrid a finales del siglo XIX. Aquí se encuentran joyas arquitectónicas como la Real Fábrica de Tapices, un edificio neoclásico que data de 1721 y que sigue en funcionamiento. Paseando por sus calles, como la calle de Caronte o la calle Sánchez Barcáiztegui, se pueden admirar edificios residenciales de principios del siglo XX, muchos de ellos con fachadas protegidas y balcones de hierro forjado que les dan un encanto especial.