Feria en Sevilla: Un barrio histórico con encanto y tradición
Bienvenido a Feria, uno de los barrios más auténticos y con más historia de Sevilla. Aquí el tiempo parece detenerse en sus calles estrechas y plazas llenas de vida. Si buscas un lugar con alma y sabor a la Sevilla más genuina, Feria es tu sitio.
Precios de venta en Feria (actualizado 2026)
El precio medio del metro cuadrado en Feria se sitúa en los 2.800€, con variaciones según la tipología del inmueble. Los pisos reformados en la calle Feria o Doctor Leal Castaño pueden alcanzar los 3.200€/m², mientras que las viviendas con más años en la zona de San Luis pueden encontrarse alrededor de los 2.500€/m².
Ventajas y desventajas de comprar en Feria
Vivir en Feria tiene sus pros y sus contras, como todo. Entre las ventajas, destacamos su atmósfera genuina, la cercanía al centro histórico y una vida social muy activa. Tendrás la Iglesia de Omnium Sanctorum a un paso y el Mercado de Feria para tus compras diarias. Por otro lado, las desventajas pueden ser el ruido en algunas calles más concurridas, especialmente los fines de semana, y la dificultad de aparcamiento. Si buscas tranquilidad absoluta, quizás necesites explorar otras opciones.
Transporte público en Feria
Moverse por Feria es bastante sencillo. Aunque no hay parada de metro en el barrio, las líneas de autobús 02, 06 y 13 de TUSSAM te conectan con puntos clave de la ciudad. Por ejemplo, la parada de Feria (Omnium Sanctorum) te deja en la Alameda de Hércules en menos de 5 minutos, y en la estación de Santa Justa en unos 20 minutos. Si prefieres la bici, hay varios puntos de SEVICI a lo largo de la calle Feria.
La historia viva del Mercado de Feria
Uno de los mayores tesoros del barrio es el Mercado de Feria, el mercado de abastos más antiguo de Sevilla, que data del siglo XVIII. No es solo un lugar para comprar, es un punto de encuentro social y gastronómico. Aquí encontrarás desde puestos de pescado fresco hasta bares de tapas de moda, como La Cantina, donde el ambiente es insuperable y el pescaíto frito, ¡para chuparse los dedos! Es el auténtico corazón del barrio, donde la tradición y la modernidad se dan la mano.