Vivir en la Vila de Gràcia: ambiente bohemio y plazas con encanto
La Vila de Gràcia, en Barcelona, es un barrio con un ambiente único, famoso por sus plazas animadas y sus calles peatonales llenas de vida. Antiguamente un pueblo independiente, conserva un espíritu de comunidad y una identidad propia que lo hacen especial.
Precios de alquiler en la Vila de Gràcia (actualizado 2025)
El alquiler en Gràcia puede variar bastante según la zona y el tipo de vivienda. Los precios suelen rondar los 900-1.500 euros para un piso de una o dos habitaciones. Las calles cercanas a Plaça del Sol o Plaça de la Vila de Gràcia, con sus edificios modernistas, suelen ser las más demandadas y, por tanto, las más caras. Sin embargo, en zonas más tranquilas como cerca de Plaça de la Revolució, se pueden encontrar opciones más asequibles con un aire de los años 80.
Ventajas y desventajas de vivir en la Vila de Gràcia
- Pros: La Vila de Gràcia ofrece una vida social muy activa, con muchos bares y restaurantes, especialmente alrededor de Carrer de Verdi y Plaça de la Vila de Gràcia. Es un barrio seguro y tranquilo por la noche, perfecto para pasear.
- Contras: Al ser una zona muy concurrida, especialmente los fines de semana, puede haber ruido en las plazas. El aparcamiento es complicado, aunque esto es algo común en Barcelona.
Transporte público en la Vila de Gràcia
Gràcia está muy bien conectada con el resto de Barcelona. Tienes varias estaciones de metro cercanas, como Fontana (L3) en el corazón del barrio o Diagonal (L3 y L5) en el límite con el Eixample. Además, diversas líneas de autobús, como la V17 o la 39, recorren el barrio, facilitando los desplazamientos a cualquier punto de la ciudad con paradas clave en Travessera de Gràcia.
Las plazas con más encanto de Gràcia
Las plazas son el alma de la Vila de Gràcia. Plaça del Sol es famosa por su ambiente nocturno y sus terrazas. Plaça de la Vila de Gràcia destaca por su torre del reloj y el antiguo ayuntamiento. Plaça de la Revolució es un oasis de calma con sus bancos de madera de los años 90 y sus pequeños cafés. Cada plaza tiene su propia personalidad y es un punto de encuentro para vecinos y visitantes. También, la Plaça de la Virreina ofrece un ambiente más familiar, con una iglesia neoclásica que aporta un toque único y señorial.