L'Amistat en València: Un barrio residencial tranquilo cerca de la playa
Vivir en L'Amistat es disfrutar de la tranquilidad de un barrio residencial con la comodidad de tener la playa a un paso. Este barrio valenciano es perfecto para quienes buscan una vida relajada, pero sin renunciar a las ventajas de la ciudad. Con sus calles arboladas y su ambiente familiar, L'Amistat ofrece una calidad de vida envidiable.
Precios de alquiler en L'Amistat (actualizado 2026)
Los precios de alquiler en L'Amistat son bastante atractivos si los comparamos con otras zonas costeras de València. Un piso de dos habitaciones suele rondar los 750-900 euros al mes, mientras que uno de tres habitaciones puede subir a los 950-1200 euros. Estos precios varían según si el inmueble está reformado o si cuenta con balcón o terraza.
Ventajas y desventajas de vivir en L'Amistat
- Ventajas:
- Proximidad a la playa: la Patacona y la Malvarrosa están a solo 15 minutos en bici.
- Ambiente tranquilo y familiar: ideal para quienes buscan huir del ajetreo del centro.
- Zonas verdes: el Jardín de Ayora es perfecto para pasear y el Parque de L'Amistat ofrece un espacio para los más pequeños.
- Desventajas:
- Poca vida nocturna: si buscas salir de fiesta, tendrás que desplazarte a otras zonas.
- Oferta de ocio limitada: los restaurantes y bares son más de barrio, aunque con mucho encanto.
Transporte público en L'Amistat
Moverse por L'Amistat y llegar al centro de València es muy sencillo. La estación de Metro de Ayora (Líneas 5 y 7) te conecta con la Estación del Norte en menos de 10 minutos. Además, varias líneas de EMT como la 32 y la 92 recorren el barrio, conectando con puntos clave como la Ciudad de las Artes y las Ciencias y el centro histórico.
L'Amistat: Un barrio con sabor a mar y comercios locales
La esencia de L'Amistat reside en sus comercios de toda la vida y su proximidad al mar. En la Avenida del Puerto, encontrarás fruterías, panaderías y pequeñas tiendas de barrio con productos frescos. El Mercado del Cabanyal, a poca distancia, es ideal para comprar pescado y marisco recién llegado de la lonja. Es un barrio donde aún se respira ese ambiente de pueblo marinero, con vecinos que se conocen y una vida pausada que invita a disfrutar de cada momento.